EPIFANÍA: DÍA 2

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret. (Lucas 1: 26)

 Mis ángeles siguen obedeciendo la orden de mi voz. Ellos están a mi disposición y yo los envío para que también estén a tu disposición.

        Los envío a tu ciudad. Los envío directamente hacia tu casa. No importa en qué ciudad vivas ni en qué pueblo, región o  provincia. Cuando yo los envío, ellos llegan hasta tu casa, al lugar donde te encuentras.

No importa que algunos se cuestionen tal y como lo hicieron acerca de mi Hijo cuando se preguntaban si de Nazaret podía salir algo bueno. Yo te enviaré un ángel porque eres mi hijo, mi hija y, ¡por supuesto que de ese lugar y de ti puede salir algo bueno! ¡Eres muy valioso, muy valiosa para mí!

Esté atento, esté atenta a mis enviados para que puedas darte cuenta de que lo (s) he enviado Yo; de que han llegado hasta ti porque tu Dios te lo (s) ha enviado.

¿Acaso eso no fue lo que hice con Elías cuando ya cansado, solo y lleno de temor,  deseaba morir? A Elías le envié un ángel para que le diera pan, comiera, recobrara fuerzas, se levantara y comenzara a caminar, pues era mucho el camino que le restaba.

A Daniel le envié mi respuesta con el ángel desde el primer día que decidió humillarse delante de mí y pedirme. Le envié al arcángel Miguel en su ayuda, pues el príncipe de las tinieblas en Persia, lo había retrasado en una lucha para que no llegara con mi respuesta. Sin embargo, mi respuesta llegó.

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A Zacarías le envié un ángel cuando se encontraba en el lugar santísimo sirviéndome. Allí le anuncié que tendría un hijo. Le di el nombre que le pondría (Juan) y le revelé cual sería su llamado (profeta), y qué y a quién anunciaría: la llegada de mi Hijo, el Mesías, hecho hombre para salvación del mundo.

A Simón Pedro le envié un ángel para que lo liberara de la cárcel y lo librara de la muerte. A mi Hijo le envié un ángel en el momento más difícil, cuando se encontraba solo, temeroso y angustiado en Getsemaní, para que lo acompanara.

Mis ángeles, hija, hijo, están a tu disposición. Los enviaré para que te acompañen, para que te  ayuden, para protegerte y defenderte en medio de la batalla, para anunciarte mis planes y propósitos contigo y revelarte los secretos de mi Reino, de los cuales tú formas parte importante también.

Hoy solo tienes que pedirme que te envíe un ángel y lo haré, aunque siempre los envío cerca de ti para que te guarden en tooodos tus caminos. Ellos te llevan de la mano para que no tropieces. Mi ángel está alrededor tuyo y te defiende.

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